
En un movimiento que consolida su perfil como la figura más fuerte del tricolor en el estado.El dirigente estatal del PRI, José Luis Garza Ochoa, confirmó públicamente que De la Garza ha aceptado participar como abanderado del partido, destacando su trayectoria y capacidad para representar una opción competitiva frente a Morena y Movimiento Ciudadano.
El respaldo tiene el visto bueno a nivel nacional por el PRI, que ve en el actual alcalde regiomontano una de sus principales cartas para recuperar terreno en la entidad.
De manera paralela, sectores del PAN en Nuevo León han mostrado interés en impulsar a De la Garza como opción conjunta, posicionándolo como favorito en una eventual interna de una coalición PRI-PAN.
Esta posibilidad surge pese a que el dirigente nacional del PAN, Jorge Romero Herrera, había anunciado de forma tajante que el partido blanquiazul no concretaría alianzas con el PRI rumbo a 2027, apostando por ir en solitario como parte de su estrategia de «relanzamiento» tras los reveses electorales recientes.
En Nuevo León, sin embargo, la alianza PRI-PAN se perfila como la excepción a la regla nacional.
Fuentes locales y análisis políticos indican que tanto el PAN como el PRI reconocen la necesidad de unir fuerzas para tener opciones reales de derrotar al oficialismo de Movimiento Ciudadano, que gobierna el estado desde 2021.
La popularidad de De la Garza —quien ha ganado en tres ocasiones la alcaldía de Monterrey y mantiene altos niveles de aprobación— se considera un activo clave que podría inclinar la balanza, especialmente si se suma el voto priista en municipios relevantes como Apodaca.