Sepultan en Matamoros a familia regia tras bloqueos carreteros en Tamaulipas; sobrevivió un bebé

Entre muestras de profundo dolor, indignación y exigencias de justicia, familiares y amigos velaron y despidieron este fin de semana en la ciudad de Matamoros a las cuatro víctimas mortales del trágico accidente registrado el pasado jueves en la carretera Matamoros-Reynosa, a la altura del Ejido Soliseño, un suceso marcado por la estela de violencia y los bloqueos carreteros atribuidos a la delincuencia organizada en la región.

El saldo fatal cobró la vida de Priscila González López; su madre, Graciela López Silva; su tía, Marisol López Silva, y un hombre identificado como Miguel Chávez Ruelas.

De acuerdo con los datos recabados, Priscila González residía junto con su esposo e hijo en el Fraccionamiento Villas del Oriente, en el municipio de Juárez, Nuevo León.

El terror previo al impacto y la última conversación
El caso ha conmovido profundamente a la opinión pública nacional tras revelarse los testimonios y la última conversación de WhatsApp que Priscila mantuvo con su esposo —quien se desempeña como maestro de secundaria— minutos antes del fatal desenlace.

En los mensajes, la joven alertó sobre la situación de inseguridad en la vía: señalaba que la carretera se encontraba inusualmente solitaria, pero bloqueada por camiones incendiados que impedían la circulación. Incluso, previo al impacto, envió su ubicación en tiempo real por precaución y compartió un video donde se aprecia una de las unidades quemándose sobre el asfalto.

El milagro del pequeño Liam y su traslado a Nuevo León
Mientras la familia daba el último adiós a sus seres queridos en Matamoros, la atención médica se centró en el único sobreviviente del núcleo familiar: el pequeño Liam, un bebé de apenas dos años de edad.

El menor resultó con lesiones de gravedad tras el percance, por lo que permaneció internado en el área de urgencias del IMSS en Matamoros. Ante su delicado estado de salud, durante la madrugada del sábado se coordinó su traslado de emergencia hacia un hospital especializado en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, donde continúa recibiendo atención médica especializada.